lunes, 26 de junio de 2017

A vueltas con reacciones, cargas emocionales y otras limitaciones

Estoy en el parque. La bruja tiene 3 añitos. Estoy sentada sola, leyendo, mientras la bruja juega con otros niños a veces, y sola otras veces. Hay una señora mayor a mi lado. Diana, después de echar una carrera, viene pitando, tira de mi camiseta hacia abajo, me saco la teta y mama. La señora que hasta entonces no había dicho ni palabra, se queda mirando y le dice a la nena
- Uy, eso ya no, ¿eh? Que eres mayor. Teta caca.
- Oiga, no sé la suya, señora, pero la mía de caca, nada.

Unos meses más tarde, en la iglesia mientras estamos con una sesión conjunta de padres y niños en catequesis. Yo no sé ni dónde ponerme, porque para empezar, estoy ahí por Laura, porque se ha empeñado, pero ya de entrada yo no estoy cómoda. Me llevo a Diana, porque tampoco tengo en ese momento con quién dejarla. Como se aburre como una ostra, me pide teta. Una señora, poco más o menos, como yo, la increpa:
- Pero eso ya es un vicio, ¿no? De ahí no saldrá nada
- (La bruja, chorreando leche por la comisura del labio) Sí sale.
La otra madre me mira raro, y se cambia de banco.

De nuevo en el parque (y luego me preguntarán por qué voy poco). Diana ya tiene unos 4 años. Otra madre con un niño de una edad similar está a mi lado. Estamos hablando sobre lo bien que juegan solos ya a esa edad (solos, se refiere a sin adultos, pero jugando entre ellos). Parece que hemos establecido una conversación agradable entre madres, para variar. Diana tiene calor, y viene corriendo a pedir teta. Sigo hablando con la madre mientras le doy dos chupadas.
- Pero, ¿todavía le das?
- Bueno, ella sigue queriendo y a mi no me importa seguir dándole cuando me pide. Llevo dos años sin ofrecerle, pero no se da por aludida, jeje.
- Pero, ¿come?
- Si te refieres a si come sólidos, sí. Bocadillos de chorizo, jeje.
Ya no hay más conversación. Al cabo de un ratito, así, como quien no quiere la cosa, se levanta para atender a su nene y luego se sienta en otro banco.

Pasan los meses. En una situación de varios padres, en un cumple con la mayor, Diana me pide teta mientras sujeta con la otra mano un trozo de jamón.
- Yo no tuve leche. Como a los 3 meses, tuve que empezar a darle el biberón, y como es de mucho comer, ya no quiso más el pecho.
- Bueno, muchas mujeres destetan sin querer en torno a los 3 meses. Suele ser falta de información veraz, que hace que crean que tienen menos leche porque demandan más, y al empezar con los biberones, pues se va perdiendo producción.
- Ya. Lo que tú digas. Os pensáis a veces que sabéis más que nadie.

Por Internet, en MI muro de facebook.
- YO amamanto, y NOSOTROS  hemos decidido colechar hasta que ellas mismas decidan irse a su cama.
- Las que sois como tú os creéis mejores madres, como que las demás valemos menos.
- Lo que tienes que hacer es CUIDAR DE TU MARIDO
- ¿Te crees que eres mejor madre que yo?

En el parque, de nuevo. Hemos cambiado de casa, estamos en un sitio nuevo en el que no conozco a nadie. Mi hija me dice que en lugar de sentarme sola, como hago casi siempre, me siente donde están las madres de sus compañeros del nuevo cole. Me dice, la bruja, con 6 añitos, que tengo que socializar. Una madre se me acerca. Empezamos a charlar, y descubrimos que tenemos una amiga común, con la que yo tengo relación a través de La Liga de la Leche. Con ese vínculo en común, empieza a contarme su experiencia con la lactancia de su hijo, y entonces empiezo a hablarle de la lactancia de la mía, a la que acabo de destetar.
Al cabo de un tiempo, me entero de que otra madre, que escuchó la conversación, pero que no participó en ella, le dijo que yo le caigo mal, porque parece que sólo soy madre yo.

De estas anécdotas tengo muchas, propias y ajenas. Aún no sé por qué la peña juzga de manera brutal, y se siente juzgada aun sin serlo. Bueno, tengo mi teoría sobre por qué, pero creo que me la voy a guardar para mi.
Porque eso sí que lo he aprendido: en el parque estoy sola, no empiezo yo una conversación sobre ningún tema, me guardo para mi mis divergentes opiniones en cuanto veo el percal.
Mucha gente cree que soy simplemente asocial, o que me doy importancia y por eso no me rebajo... Simplemente quiero estar tranquila. Y como no puedo evitar que me juzguen por todo, que me critiquen y me pongan verde, al menos no quiero estar presente para escucharlo.