viernes, 17 de noviembre de 2017

El grosor de la piel

No sé muy bien cómo empezar esta entrada. Me indigna tanto, que las ideas, las palabras, las emociones, se me agolpan en el cerebro y me cuesta ordenar las frases.
Voy a empezar por el principio. Un principio que he repetido muchas veces aquí y en otras ágoras, pero que creo que es necesario para contextualizar y para denunciar. Y hoy voy a poner nombres.

Hace 12 años inició su vida escolar mi hija mayor. La matriculamos en Las Anejas, un colegio público que nos pillaba al ladito de casa, y donde había impartido clase mi suegro y asistido como alumnos mi marido y sus hermanos. La tutora de infantil que le tocó a mi hija era Choni (con los años cambió su nombre a Asun), una profe que era la delicia de algunos padres pero que hizo desgraciados a muchos niños. Esta profesora dividía su clase en mesas de trabajo a las que ponía nombre: la Mesa de los Listos, la Mesa de los Torpes, la Mesa de los Vagos, y así. No sé si os sorprenderá saber que uno de cada 3 cursos de primaria tenía serios problemas de acoso; problemas que, por otra parte, se cuidaban muy bien de que no llegasen ni siquiera a orientación, porque, no os lo he dicho, Las Anejas es un colegio de "fama" en León. El caso es que, al pasar a primaria, fíjate tú, los que habían integrado la Mesa de los Listos solían someter a acoso a uno o varios compañeros de las otras mesas. Y a mi hija le tocó.
 Quienes conocéis a Laura y lo que es, os extrañaréis de que no estuviera en la "Mesa de los Listos", si cuando llegó a Infantil ya sabía leer y escribir, y tenía una idea clara de las cantidades hasta 100. Como se aburría como las ostras, estaba en la "Mesa de los Vagos". Eso, y su carácter, típico de los niños de Altas Capacidades, le hizo objeto de bullying desde 1º de Primaria. Hablamos con todos los tutores que tuvo, pero hasta 5º, no sé muy bien por qué, no hablamos con Jefatura. Bueno, sí sé por qué. Un ataque de asma que acojonó a los profesores. Fue ese curso la primera vez que oí hablar sobre el grosor de la piel de mi hija. "Muy fina", según Mari Cruz, directora del lugar. La culpa, claro, la teníamos nosotros, que no habíamos educado a una niña fuerte, sino pusilánime y demasiado sensible. Que la pegaran, la insultaran, le quitaran el inhalador, o fueran a insultar a su hermana al patio de los de Infantil, no tenía nada que ver en el tema.

Al año siguiente, cuando Laura iba a cursar 6º de Primaria, nos mudamos a un pueblo al lado de León, a Trobajo del Camino. Laura lo vio como una oportunidad, y prefirió hacer el último curso en cole nuevo antes que terminar en Las Anejas. Ella misma comentó que había sufrido acoso en una clase de tutoría, y nos mandaron con la orientadora. El problema era que tenía verdadero pánico a bajar al patio durante el recreo, hasta el punto de tener algún ataque de ansiedad al oír la sirena. Y cuando llegamos a Orientación, Javi y yo alucinamos colorines. Resulta que, de todas las quejas, entrevistas y situaciones peliagudas vividas en las Anejas, no había ninguna constancia en el Servicio de Orientación. Nunca se activó el protocolo de acoso, porque nunca se informó oficialmente de nada.

Antes de meterme en más contenido, porque la entrada de hoy se prevé larga de cojones, quiero apuntar aquí un hecho: Laura tiene Síndrome de Estrés Post Traumático; revive momentos de esas agresiones, sueña con ellas, ve pautas en otras relaciones que nada tienen que ver. Su autoestima quedó tan lesionada que ha desarrollado un Trastorno Alimentario que le cuesta mucha energía controlar. A pesar de la terapia, en la que lleva ya 2 años, hay días en que le cuesta mucho salir de casa por la mañana, y hay momentos en el Instituto en que se rompe y tiene ataques de ansiedad y pánico. Eso hace el acoso, y sobre todo, la indefensión ante ello, el sentir que no puedes fiarte de los adultos que te rodean, que al final siempre es todo culpa tuya.

Hace un año escribí una entrada sobre los dobles raseros. Me motivó sobre todo algo que me dijo Laura, que ella estaba viviendo, y ponía el foco en los profesores. Ya sé que esto es la Biblia, pero por favor, leedla. Por si no os apetece, os voy a citar el último párrafo:
"Pero de todos los dobles raseros, los que más me molan de todos son los de los abusos. Me flipa el tema de las mediaciones. Y ahora no os echéis encima, ¿eh? En el mundo adulto, ese para el que se supone que les preparamos, si a mi alguien me agrede, no hay mediación que valga. No se junta a víctima y agresor en torno a un mediador para "acercar posturas", y por supuesto, no es voluntario. Yo voy por la calle y un tipo me agrede, y después de poner la consabida denuncia, se procede a la investigación de los hechos, la detención del presunto y las actuaciones judiciales que deriven de ello. Y, salvo deshonrosas excepciones, el agresor paga su delito.
Bueno, pues en un  instituto (no voy a coger el colegio de ejemplo, aunque en fin, pero es que en el instituto son ya mayores, se supone) si alguien te agrede o te insulta, se "abre una mediación", a la que el agresor puede negarse SIN CONSECUENCIAS. Y si no se niega, ambos, agresor y agredido, se sientan a la misma mesa para acercar posturas y llegar a compromisos (ambos) y que la situación no vuelva a repetirse. Hale. Buen rollito y tal. Para que haya consecuencias, la cosa tiene que repetirse y ser muy, pero que muy grave; y eso si son agresiones físicas. Si la agresión es verbal, no hay nada que hacer."
 Este curso hemos empezado jodidos. Después de un año medio tranquilo, ha vuelto a coincidir con compañeros de otros años (alguno, incluso, de Las Anejas) y el acoso ha vuelto. Uno de ellos, además, futuro miembro de alguna manada, ya le ha dicho que si sigue yendo sin sujetador, no se va a poder controlar. Hemos vuelto a los ataques de ansiedad y al pánico. Ha pasado de sobresalientes a suspensos, y cuando hemos querido hablar con orientación, nos han dicho que ellos no están para cuidar de la salud mental de los alumnos, sino para conseguir que aprueben.
Y lo mejor de lo mejor de lo mejor. Una jefa de estudios de Juan del Enzina, Eugenia, le ha dicho que tiene que hacerse la "Piel más gruesa". No sé si habéis oído hablar, sobre todo estos días, del término "Victim Blaming", pero por si no os queréis leer la definición, este párrafo resume muy bien el concepto.
El caso es que cuando me he hartado ya mucho y he escrito una nota al servicio de Orientación quejándome de cómo se están llevando las cosas, pidiendo justificante por escrito de todo lo que dicen y dejando claro que ya se está tramitando una queja ante Inspección Educativa contra el centro, Orientadora, PT, jefatura... todos han puesto el grito en el cielo. La orientadora sacó a Laura de clase para hablar y decirle que no debía preocuparme (a mi) y se han puesto todos de los cohetes, como decimos en León.
Y yo me pregunto, ¿quién tiene la piel más fina?

viernes, 27 de octubre de 2017

Que no me quites años

Que no, que no quiero. Que no quiero aparentar 30. Ni 40. Que tengo 44 y los quiero todos. Que son míos.

La prima de mi madre no cumplió los 34. Mi primo no llegó a los 40. Mi mejor amiga se quedó sin sus 44. ¿Y tú quieres que yo aparente menos años?

Mis estrías dicen que tengo una relación con la comida un poquito especial. Y que he tenido dos hermosos embarazos.
Mis tetas dicen que he parido dos veces, y que una de ellas culminó en una gloriosa lactancia de 6 años.
Mis ojos y boca dicen que he llorado, que he reído, que me he enfadado, que he gritado, que he sido mucho, muchas veces.
Mis canas dicen que llevo 44 años en el mundo, ni uno menos.

¿Y qué quieres tú que me quite?

¿Las estrías, y entonces olvido mi preñez?
¿Las tetas caídas, y entonces olvido mis partos?
¿Los pezones rotos, y entonces olvido el frenillo y su solución?
¿Las arrugas, y entonces olvido lo llorado, lo reído, lo enfadado, lo gritado, lo sido?
¿Las canas, y entonces olvido mis años?

Pues mira, mi preñez me hizo más fuerte, más sabia. Mis partos me hicieron más consciente. Mi lactancia me cambió la vida y así ayudé a cambiar otras vidas. Mis risas, enfados, llantos y gritos son mi vida. Sí, esa vida de 44 años que se ve reflejada en mis canas.

No quiero ser otra, quiero ser yo. Y quiero ser yo con mis años y mi vida. Recordar a las personas que amo y no están, y no pudieron vivir lo que yo he vivido. Recordar que soy afortunada por haber vivido todo, incluso lo malo. Admitir que cada año vivido, cada segundo, es un aprendizaje, una fortaleza.
Y mira, aparentar no haber vivido todo eso, no me haría peor. Ni mejor. Sólo me haría menos yo. Y eso sí que no.
No quiero.

viernes, 20 de octubre de 2017

Haciendo excepciones

Hoy la vida me ha dado una pequeña tregua, y me veo con tiempo de echar un vistazo desde el ordenador a mis redes. Esto, que antes hacía de forma rutinaria todas las mañanas, se ha convertido en un imposible diario.
El caso, es que soy administradora del grupo de Facebook que recoge la actividad del grupo de apoyo a la lactancia en el que ejerzo mi voluntariado. Ante el caso reciente de una madre que ha sido expulsada de un lugar público por amamantar, una de mis compañeras en la administración ha compartido en ese grupo un artículo fantástico. Fíjate si será fantástico, que me voy a comer aquí mi regla de no compartir de lugares ajenos, porque este merece la pena. Y de paso voy a dar las gracias a Lorena Moncholi, abogada y lactivista, por esta perla. Se trata de una guía de actuación en el caso de que te recriminen por amamantar en público o te conminen a abandonar un lugar . Imperdible.

Bueno, pues me levanto hoy, voy a mirar mis cositas con el culo aposentado en buen asiento, y no como siempre, y me encuentro con que alguien ha reportado esa publicación a la administración.
Por supuesto, yo he aceptado el enlace y me he pasado por el arco de triunfo el reporte, faltaría más. No sólo no incumple ningún punto de la filosofía del grupo, sino que me parece una guía absolutamente imprescindible dada la cantidad de gilipuertas que andan por el mundo alante.

Y es que no lo entiendo. ¿Qué tiene este artículo de reportable? Absolutamente nada. Leedlo, por favor, porque yo lo he hecho dos veces esta mañana para encontrar el pero.

Sé que mi compañera está intentando averiguar de la persona que lo reportó la razón de que le incomode que, en un grupo de apoyo a la lactancia, se informe sobre cómo poner una queja y denuncia ante los organismos competentes contra personas y gerentes que se creen con derecho de intimidar a una mujer y prohibirle que amamante. Pero es que creo que no hay justificación, salvo que a alguien le moleste que las mujeres tengan herramientas para defenderse y además sepan utilizarlas. O eso, o esta persona se equivocó y quería hacer otra cosa y de repente hizo "ups, se me ha ido el dedo", en cuyo caso, mis disculpas.

Pero esto no sólo pasa con algo tan nimio como lo que describo.
 Desde que me quedé embarazada la primera vez (y de eso hace casi 16 años) he oído muchas veces cómo quienes deberían facilitarnos toda la información nos dicen que dejemos de buscar y nos dejemos hacer. Cuando somos madres perdemos el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, sobre nuestras cosas, y ya lo hacen otros por nosotras; y el primer punto para ello es privatizar la información, decir quién debe darla y a través de qué medios, demonizar a quienes publican a través de otros medios y canales esa información. Y si estamos hablando de redes sociales, pues darle a un botón, que es mucho más higiénico y no hay que mojarse.

Porque esa es otra: Facebook se ha convertido en un festival de denuncias y reportes ante informaciones que implican sólo al cuerpo femenino. Aclaro que implican al cuerpo femenino que no pertenece a un hombre, al que pertenece al niño y a ella misma. Si pones una foto de una mujer pariendo o amamantando hordas salvajes de puritanos de mierda denunciarán la foto o el reportaje a facebook como "contenido inapropiado", mientras tíos babosos de mierda siguen compartiendo en páginas del caralibro fotos de mujeres desnudas como objetos de sexo para otros tíos babosos de mierda, que nunca parecen ser "contenido inapropiado". Y se hace desde la impunidad que da el anonimato de quien denuncia.

Pero igual que yo he hecho dos excepciones contando lo que pasa en mi grupo de apoyo a la lactancia y compartiendo un enlace ajeno, Facebook también hace una excepción al anonimato: cuando reportas una publicación al administrador de un grupo, lo haces con nombre, apellidos y perfil.

Y aquí tenéis: una foto de una teta, que es la mía, siendo claramente propiedad de un bebé. Ahora vas, y la denuncias.

jueves, 12 de octubre de 2017

La viga en el ojo propio

Leo con estupor una nota publicada en el blog del sindicato de matronas españolas, en la que se asegura que dicho sindicato ha denunciado, ante el Colegio de Enfermería de Salamanca, a una doula por decir, públicamente, que en general, las matronas, de lactancia, saben lo básico. Escandalizadas se hallan de que una bruja que donde debería estar es en el patíbulo esperando que alguien prenda la hoguera, diga semejantes cosas de un colectivo que, de todos es sabido, controlan de lactancia mogollón de los mogollones y no ha dado nunca un consejo de mierda.



Antes de empezar a dar cera, que la hay para dar y para regalar, voy a aclarar una cuestión, porque, que mi amiga doula me perdone, pero no quiero que me quemen... otra vez

Entre las matronas, igual que entre cualquier otro colectivo de personas (incluidas las doulas), hay de todo. Hay peña genial y verdaderos cocos. Yo conozco alguna matrona que se ha interesado muy mucho por completar su formación en lo que a lactancia se refiere, y ha llegado a un nivel de experticia mucho más que reseñable. Conozco alguna, incluso, que se ha atrevido con el examen de certificación internacional IBCLC. Y esas mismas matronas reconocen que lo que ven en su formación como matronas respecto a la lactancia materna es poco. Vamos, que de la carreran salen sabiendo "lo justo".

Yo tenía una tía matrona. No os creáis que era una tía de esas que tienes en Graná, que ni tía ni ná. Era una tía muy, muy querida y muy, muy cercana. Pero cada vez que me veía amamantar a mi hija pequeña me soltaba una letanía de mitos y leyendas que hace décadas que quedaron desmontadas por la evidencia científica.
A ver, que mi tía era mayor, me diréis. Vale. Pero es que estos oiditos míos que se van a comer los gusanos, han escuchado los mismos mitos y leyendas en boca de matronas que aún están ejerciendo. Es más. Lo he escuchado en bajito durante una formación dada por otra matrona IBCLC, que desmontaba esos mitos, mientras ellas cuchicheaban "que sí, que sí, pero eso no es así".

Porque, señoras del sindicato, la inmensa mayoría de los miembros activos de su profesión no va a formación continua sobre lactancia materna. Porque a estas alturas de la película, señoras mías, quienes están en disposición de ofrecer formación sobre lactancia materna son asesoras que, las más de las veces, no tienen un título sanitario. Y eso, pues jode.

Y es que esta semana ando yo calentita con este tema, porque no sé si lo sabéis, mis sindicalistas queridas, pero estos días se conmemoraba en este país nuestro la Semana Mundial de la Lactancia Materna y yo no he visto a ninguna de sus representantes en León, ciudad en la que resido, A NINGUNA, asistir a algún acto o charla. Porque la asociación en la que yo ejerzo mi voluntariado programó una reunión para profesionales y no acudió NADIE, salvo el director de área en la delegación de la Junta, que cuando le hicimos ver que de entre los asistentes no había NINGUNA MATRONA, NI PEDIATRA, NI ENFERMERA DE PEDIATRÍA, se le caía el alma a los pies, y la cara de vergüenza.

Porque todas tenemos anécdotas, muy poco anecdóticas por el número de ellas, con mierdiconsejos dados por matronas, que saben LO JUSTO de lactancia materna, y cubren sus enormes lagunas de conocimientos con experiencias propias y ajenas y decenas de mitos que se saben falsos desde hace ya ni se sabe.
He oído a una matrona diagnosticar una cándida de pezón ante la visión de 3 perlas de leche. Aconsejar a una madre que se vende las tetas y beba poca agua para destetar a un niño de 2 años. Decir que el estómago de un niño "tiene que descansar" y que no ofrezca cada menos de 2 horas. Asegurar que con 10 minutos vale, que el resto es agua. Decir que una postura es perfecta e ir tú a mirar, y que no haya por dónde cogerla. Reñir a una madre embarazada porque todavía amamanta al mayor y así "va a abortar". Ver una teta congestionada y decir que hay un pezón plano y que mejor pezoneras. Vamos, que entre mis experiencias en primera persona y las que conozco de primera mano, puedo llenar un libro.

Así que, señoras matronas del sindicato que se ofende, en lugar del cabreo, formaos. Sed humildes y acudid a esa doula a la que queréis quemar y pedidla que os dé información. Acudid a formaciones de asociaciones de promoción de la lactancia. Escuchad a esas madres que ejercen su voluntariado después de muchos años de estudio. Haced formaciones on line de la mano de asesoras que, aunque no sean sanitarias, saben mucho de lactancia y de cómo acercarse y hablar a las madres ante un problema. Aprovechad las formaciones a las que vais por los puntos.

Dejad de inventaros pajas en ojos ajenos y asumid que tenéis una puta viga en el propio.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Triste

Estoy tan triste que no puedo escribir.
Leo y observo lo que ocurre y lo que se siente estos días a mi alrededor, y no puedo por menos que entristecerme.

Me entristece  ver a la gente enfrentada.
Me entristece ver las cargas policiales.
Me entristece que algunos aprovechen esas cargas para cargar más odio agrediendo mujeres.
Me entristece que la gente que me rodea, gente a la que quiero, justifique esa violencia.
Me entristece que no se entienda que es más que ilegal, inmoral, enviar policía a reprimir algo.
Me entristece ver cómo los políticos, todos, los de uno y otro lado, usan esa violencia para apartarnos de una realidad vergonzosa.
Me entristece que esta semana no se haya hablado de las mujeres y niños (sí, y niños) que han muerto, también en Cataluña, víctimas de la violencia de género. Esa misma violencia que se ha visto patente en la agresiones sexuales perpetradas por la policía de las cargas contra mujeres en el suelo, que sólo querían votar.
Me entristece la culpabilización de la víctima. El "pues que no hubiera salido a votar" igual que el "se visten como putas", en boca de un juez.
Me entristece sentirme lejos de gente a la que quiero porque enarbolan una bandera que también es la mía.
Me entristece leer los periódicos extranjeros y ver que ya no sólo somos los pringados de Europa, sino también su vergüenza.

Estos días sólo comparto en las redes aquello que quiero gritar, pero no leo nada.
Porque estos días, como le pasó a Unamuno, me duele España. Mucho.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

El racismo nuestro de cada día

Hay veces, no sé si a mis amigas blogueras les pasa, que te pones frente a una pantalla en blanco y no te sale nada. A mi me desespera, sobre todo porque estoy acostumbrada a imponerme una cierta disciplina y escribir en poco tiempo. Salvo las entradas tipo "ladrillo" que obviamente me llevan un tiempo, lo cierto es que desde que abro el editor hasta que hay una entrada terminada no suelen pasar más de 20 minutos. Pero hay momentos en que la falta de tiempo o el estrés de esta vida que me ha tocado, o la combinación de las dos cosas, hace que no encuentre ni el tema. Y entonces escribo en mi estado de Facebook "¿De qué os parece que escriba hoy?

Esta vez me han pedido que escriba sobre el racismo. Sobre ese racismo del que no somos conscientes, que toma forma de paternalismo ignorante y que a mi, personalmente, me desquicia más que el racismo duro de quema de cruces, porque es invisible, y parece que no existe.

Os pongo literalmente, lo que escribe mi amiga:
Escribe de racismo, por favor, porque estoy encontrándome cada actitud que ni te cuento. Me acaban de decir que llamar china en el patio a mi hija, no es racismo, sino llamar a las cosas por su nombre . He preferido no contestar ...



Para daros un contexto, la hija de mi amiga tiene la belleza que sólo puede poseer el mestizaje; con un padre asiáticoamericano y una madre española, tiene unos rasgos asiáticos evidentes. Pero no es china. No sólo no ha nacido en China, sino que no tiene nada que ver con ese país asiático.
Yo esto lo oí a una profesora de infantil hace unos años (no tantos), pero mucho más dulce. Me contaba que tenía una "chinita" en clase, muy bonita. Porque todos sabéis que cuando os referís a una persona de otra etnia así, en diminutivo, es mucho más bonito y nada ofensivo; porque lo ofensivo, parece ser, es pertenecer a una etnia que no sea la caucásica. Así, si dices de alguien que es negro pues es feo, pero si le llamas "negrito" pues ya es otra cosa. Y por eso, queridos amigos, el rey Baltasar no era negro, sino "negrito". Por cierto, la alumna de esa profesora no era china. Era española. Porque la china no es una raza, sino una nacionalidad. ¿Parece fácil? Pues no debe de serlo.

Cuando me propuse escribir esta entrada le pedí ayuda a mi hija mayor. Me gusta hablar con ella de temas como feminismo, diversidad sexual o de género, o racismo. Me gusta porque la visión de su generación es, en estos temas, decididamente mejor que la mía. Me explico: hay un racismo, igual que un machismo y una homofobia, que es cultural; a nuestros padres les criaron con una serie de estereotipos negativos sobre las personas que no entraban en lo "socialmente correcto" y aunque con la apertura del país se giró hacia una corrección política al tratar de estos temas, lo cierto es que el poso cultural está ahí. Por eso desde muchos círculos feministas se dice que todos y todas somos machistas, y el que diga que no es que no ha ahondado en su propia persona lo suficiente como para ver los constructos sociales en los que ha sido criado. Nosotros, esta "generación perdida" que nacimos entre 1970 y 1985, nos creímos que habíamos salido de ahí, primero porque nuestros padres no se atrevían ya, en muchos casos, a hablar de forma despectiva (y entonces se le aplica "ito" a negro, y ya es otra cosa, porque es "negrito", mucho más cariñoso y políticamente correcto) y además fuimos los que empezamos a salir de casa, a tener una formación más abierta. Cuando hemos tenido a nuestros hijos, esos constructos han sido mucho menos evidentes en ellos, y además, la nueva generación vive una realidad diversa y tienen entornos donde hay compañeros homosexuales que no se esconden, y donde muchos compañeros son lo que ahora se ha llamado PoC, es decir: personas de color no-blanco. Apuntillo aquí que cenutrios hay y habrá siempre. Pero vamos, generalizo.

El caso es que charlando sobre todo esto, y obviando el discurso político de opresores y oprimidos, mi hija me contaba una anécdota con una de sus profesoras del año pasado, al principio de curso.
En su clase del año pasado eran 19, de los cuales 7 alumnos eran PoC; sobre todo negros, pero también había una niña asiática y un par de américa latina. El caso es que la profesora le preguntó primero a la alumna asiática si era "chinita"; "No. Soy hispanojaponesa. Mi madre es japonesa, y mi padre español". A un compañero negro le preguntó de dónde era "De Murcia". "¿Y tus padres?" "Mi madre de Albacete y mi padre de Sevilla". Sin embargo, a otro compañero, italiano él, no le preguntó nada a pesar de que su primer apellido claramente es extranjero, mientras que los apellidos de los otros dos son claramente españoles. Y no voy a hablar del profesor de Valores negando en una clase de esas características, que los blancos occidentales tengamos privilegios. Pero he dicho que de política no voy a hablar.

Quiero que leáis esto de mi amiga Jessica Gómez. Es un relato maravilloso de una serie que escribió este verano, "desde su toalla". Habla de la conversación maravillosa que hay entre un hombre mayor, de campo, y una joven negra en la playa de Gijón. De cómo el hombre va desmontando, con humildad y simpatía, todos sus prejuicios sobre una persona de otra raza que, en lugar de sentirse atacada por todos los lugares comunes de los que el hombre es víctima, le explica que es española, que no se va a poner más morena porque es negra y que tienen más en común de lo que pueda parecer. Porque la ignorancia se combate con datos y con información. Y un hombre mayor que simplemente, no sabe y ha vivido una realidad tan tremendamente diferente, es normal que maneje estereotipos. Y para eso está Jenifer, la prota del relato, que con mucho cariño va dando datos a Víctor sobre esa nueva realidad. Pero, ¿qué pasa cuando eres un alumno y quien tiene que formarte a ti te hace víctima de sus estereotipos? ¿Qué pasa cuando una persona no se acerca humildemente y con curiosidad para aprender de ti y de tu realidad, sino que te prejuzga y te trata con el paternalismo de ese "micro racismo"?

Nuestra sociedad ha cambiado, y hace mucho que lo ha hecho, no es de ahora. Sin embargo, en los anuncios de televisión siguen sin aparecer personas de otras etnias, y en la mayoría de las películas españolas (salvemos "Tapas" y alguna otra joya) un negro o un hispano son ilegales manteros con acento de no ser de aquí, y los asiáticos son siempre chinos que no aprenden español. La comunidad de actores PoC tuvo que plantarse a principios de este año y mandar un comunicado a la prensa, porque la Academia del Cine y la Televisión no había invitado a ningún actor de raza no blanca a la gala, no había representación. Y sin que la cultura más inmediata, esa que se supone que es reflejo de la sociedad, admita la existencia de personas de otras razas diferentes a la blanca, ¿cómo vamos a pedir que una profesora de primaria deje de llamar "chinita" a una niña hispano asiática?

viernes, 22 de septiembre de 2017

En la plaza pública

Os va a sorprender, pero no siempre he sido tan manifiestamente de izquierdas. Durante mi etapa universitaria e inmediatamente posterior, era yo mucho más moderada; moderada escorando a la derecha, para más inri.
No sé. Quizás sea que pertenezco a esa generación educada en la tibieza. La primera en experimentar aquello del "Estado del Bienestar" tan desde el principio, que llegó a la crisis sin saber que podía haber otra cosa... peor.
Quienes nacimos a principios de los 70 nos criamos en el artificial optimismo del crecimiento de una idea nueva, ciegos y sordos a la realidad que suponía una "transición" sin ruptura. No vivimos el franquismo, y además era una época en la que no se hablaba de ello, no existía porque aún dolía.
Tal vez no debió dejar nunca de doler, porque ahora no es que se hable, es que se exalta.

Con estos antecedentes de historia personal, os podéis imaginar que cuando estudié constitucional (por cierto, en una universidad católica) lo hacía con el firme convencimiento de que aquel texto que había costado tanto escribir, era poco menos que un libro sagrado y que la integridad de España estaba por encima de cualquier otra cosa.

Pero en aquella época ocurrió algo que me movió mucho por dentro, me hizo sospechar que la cosa no iba del todo bien.

Para los más jóvenes, los "milenials" creo importante poner de relieve un hecho histórico: en la misma época, había en España una banda terrorista, ETA. Como terroristas que eran, se dedicaban a sembrar el terror y además pues mira, desde el punto de vista más práctico, hay que decir que lo hacían de puta madre. Estos "independentistas vascos" pretendían la creación de un País Vasco, uniendo también los territorios franceses y de Navarra en lo que llamaban Euskal Herria. Y se montaron tan bien el propósito político, e hicieron tan bien el papel de víctimas que no tienen más remedio que asesinar a sangre fría para conseguir que el Estado Español Represor les liberase, que desde el punto de vista policial, era muy difícil acabar con ellos, porque contaban con las simpatías políticas de muchos países del entorno. Muchos de ellos vivían plácidamente en Francia, que empezó a colaborar cuando el gobierno socialista de Felipe González compró (y remarco el COMPRÓ) esa colaboración a golpe de AVE.
El caso es que ETA tenía un brazo político, una forma de estar representada en las instituciones (esas de las que abominaban), que se llamaba Herri Batasuna. Tenían también sus periódicos, sus
asociaciones, de todo.
Bueno, pues el gobierno español, mejor dicho, los sucesivos gobiernos españoles, se empezaron a dedicar a prohibir. Cerraron periódicos, secuestraron publicaciones, y en un gran consenso parlamentario, se promulgó una ley que permitía ilegalizar partidos políticos.

A mi todo aquello me daba miedito. Por supuesto que quería que se acabara con ETA. Por supuesto que estaba segura de que aquellas personas no merecían ningún respeto por sus opiniones (y sus actos). Por supuesto que yo prefería que aquel partido político no existiese. Pero, ¿ilegalizar un partido? ¿Secuestrar una publicación? Porque una vez hecha la ley, la herramienta para ilegalizar un partido, CUALQUIER PARTIDO, ya estaba a mano. Y una vez secuestrada una publicación CUALQUIER PUBLICACIÓN, con el silencio de ciudadanos e instituciones, ya se daba por existente la posibilidad de hacerlo con cualquier publicación.
El caso es que aquello pasó, HB se ilegalizó, y al final no sirvió de nada. Los simpatizantes de ETA se configuraron en nuevos partidos que se esmeraban mucho para cumplir con la nueva ley. Pero siempre me removió algo por dentro el pensar que ahí estaba aquella norma, en nuestro ordenamiento jurídico. Quizás fue el día en que dejé de escorarme a la derecha y empecé a plantearme el viraje hacia el lado contrario.

Vamos a avanzar unos añitos. Yo ya peino canas, tengo mi familia, y el devenir político del país en el que vivo ha hecho que yo entienda que ni escorarse ni nada: o eres de un lado o del otro, y yo soy de izquierdas, roja total. Y os diré algo: me han hecho "radical de izquierdas" todos los "radicales de derechas" que han venido ocupando ese mal considerado "sillón de mando" que es la presidencia del gobierno.

Entonces, con la crisis que aún se negaba, empiezaba a colarse en los informativos "la cuestión catalana". En
un principio, con Zapatero a la cabeza, se comienza a plantear una reforma del Estatut que haga posible no tocar la constitución (que la peña le tiene un miedo a eso, que yo no comprendo) pero que reconozca algunas de las peticiones, vamos a decir "históricas" (aunque tienen una historia corta) de los políticos catalanes. La cosa podría haber cuajado sino fuera porque aquello que se negaban a llamar crisis les estalló a los socialistas en la cara, y en Cataluña el entonces President, Artur Mas, se empezó a enrocar en posturas mucho más cerradas sin duda ante la necesidad de crear distracciones.
Esta recesión le costó a Zapatero el puesto y vino a sustituirle nuestro amigo Mariano Rajoy, que lleva vendiéndonos el tema de la "herencia recibida" unos añitos ya.
Y ahora ya no es la crisis. Ahora es ya la causa.

Si hasta este momento nos han vendido la moto (que muchos han comprado y se resisten a devolver) de que en la crisis nos metimos nosotros, miembros de la clase media (¡JA!) porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, pues se va descubriendo que han sido ELLOS quienes han vivido por encima de NUESTRAS posibilidades, robándonos a diestro y siniestros desde hace ya años. Y cuantos más casos de corrupción se conocen, cuantos más imputados hay en ambos bandos, más relevancia cobran Cataluña y Venezuela. Pero como los políticos catalanes han robado mucho también y durante mucho más tiempo, se traen los sentimientos más radicales al primer plano para intentar ocultar lo segundo.
Es decir: un conflicto, en primer lugar político, que viene muy bien a ambos lados para ir ocultando los casos de corrupción que salen  tanto en el PP como en CiU.
Así que podemos decir que esto de encender a las masas, hasta un determinado momento, era tanto responsabilidad de unos como de otros.

Hasta un determinado momento.

Desde la reelección del PP hemos visto cómo sus raíces más profundamente franquistas, dictatoriales y de liberalismo económico salvaje se iban manifestando en la política española. Se ha usado a la policía para investigar a otros partidos e intentar que perdieran votos, se han recortado derechos fundamentales como el de expresión, manifestación, reunión; se ha dado permiso a la policía para recuperar antiguas tradiciones represivas. Pero ahora ya han llegado a un punto que a mi, personalmente, me escandaliza hasta la náusea.

Y a partir de aquí, aviso, es cuando me pongo totalmente del lado del pueblo catalán, en contra de todo lo que está haciendo el gobierno español, tan preocupado en "no romper España". Así que si no queréis, no sigáis leyendo.

Cuando en las últimas elecciones catalanas sale elegida una mayoría de parlamentarios independentistas, ya sabíamos todos en qué clave iban a ser los años siguientes. De hecho, la base del argumentario catalanista es fundamentalmente una mentira. Sí, lo estoy admitiendo. Y si tú eres un ciudadano catalán afín al independentismo, pues lo siento por ti. Los únicos que no mintieron eran los de la CUP, que los pobrecitos, muy lejos del mundo de la política, siempre se creyeron aquello por lo que estaban luchando. La mentira fue la posibilidad de la independencia. Se mintió sobre la representación en el extranjero de la nueva nación catalana (se dijo que sería un estado miembro de todos los pactos cuando ya se sabía que si eso ocurría ninguna nación europea reconocería la soberanía catalana; ojo: entonces, porque ahora, después de lo ocurrido el pasado día 20, no estaría yo tan segura de eso); y se mintió cuando los políticos dijeron que ellos querían eso. No, queridos. Nadie quiere dejar de mamar de una teta eterna, como son los presupuestos de papá Estado Español. Salvo los honrados ciudadanos de la CUP, insisto. Pero vendiendo un referéndum, que ellos mismos sabían que en aquel momento perderían, lo que ganaban eran las elecciones en un momento en el que Artur Mas había perdido hasta el partido. Y ahí está la clave. La celebración del referéndum.

Yo creo que todo se debe votar. TODO. Me da por culo en las más de las ocasiones, esta pseudo democracia indirecta que tenemos donde se nos da una migaja (la iniciativa legislativa popular) que luego no se usa, se reprime o se echa para atrás. Si los catalanes quieren votar sobre su futuro, su forma de gobierno, su estatut, YO QUIERO QUE VOTEN.  Y quiero que voten porque YO QUIERO PODER VOTAR. Y no estaré de acuerdo con lo que dices, amigo mío, pero lucharé hasta la muerte por tu derecho a expresarlo.
Dicho esto, creo que queda claro que ya de entrada, estoy totalmente en contra con la terca decisión del gobierno de no permitir votar a un conjunto de ciudadanos. Y totalmente furiosa porque describan el deseo de un pueblo de votar para decidir sobre su vida como algo antidemocrático. Porque si es antidemocrático votar, ¿qué es impedir el voto?
Pero va más allá. En los últimos días, cada cosa que se ha hecho me ha puesto roja (más, y no sólo políticamente). No entiendo que estemos aquí, yo escribiendo y vosotros leyendo, tan pichis. Nuestro gobierno se ha convertido en ilegal porque está incumpliendo un mandato de las Cortes soberanas e impidiendo que otro gobierno cumpla con el mandato de su Parlamento. Y lo cojonudo es que llama "golpistas" a los que quieren cumplir.

El pasado día 19 los diputados de Ciudadanos presentan una proposición no de ley para que el parlamento apoye las acciones del gobierno encaminadas a reprimir y prohibir el referéndum. Me mola mucho ver los titulares de los periódicos porque hablan de una supuesta "división" del Congreso de los Diputados. Y no es así. No hay división. Salvo el PP (que es parte interesada) el resto de partidos, incluido el PSOE que lo hace con especial tibieza, rechazan frontalmente esa proposición, y de este modo, se da un mandato tácito al gobierno: no sigas por ahí. Os voy a invitar que leáis esta otra entrada que escribí al principio de abrir este blog; es otra entrada larga, así que igual podéis dejar todo como lectura de fin de semana. O lo imprimís y lo dejáis como lectura de mesilla de noche.

El gobierno NO MANDA, OBEDECE. El depositario de la soberanía nacional es el Congreso de los Diputados, y el gobierno obedece los mandatos del Congreso para ejecutar o vigilar la ejecución de las leyes. Si el Congreso te hace un mandato, me da igual si explícito o implícito y tú dices "tururú", ¿quién es el golpista? ¿Cómo me tengo que tomar yo, ciudadana que ha votado a los miembros de ese Congreso, que tú te arrogues un poder que sólo tiene un gobierno dictatorial y te pases lo que ese congreso piensa por el arco de triunfo? De paso, y ya que hablo de mandatos, os recuerdo que el Gobern de la Generalitat cumple el mandato que le da el Parlament por amplia mayoría de convocar un referéndum. Por dejar un poco claro quién puede considerarse golpista y quién no.

Pero es que va más allá:
Un juez, no catalán y afín al PP, ordena el registro de sedes, la incautación de papeletas y placas de impresión y la DETENCIÓN DE CARGOS POLÍTICOS ELECTOS; y lo hace sin informar ni pedir consejo al Fiscal.
Ordena el registro de sedes haciendo pasar por delito el hecho de que se convoquen unas consultas ciudadanas en las urnas. Ordena la incautación de información política impresa y de las planchas de impresión de papeletas (¿Os acordáis de aquel capítulo de Cuéntame en el que los grises entran en la imprenta donde trabajaba el pater Alcántara? Pues igual pero con uniformes de distinto color.). Y ¡ojo! ORDENA LA DETENCIÓN DE CARGOS POLÍTICOS ELECTOS. Llama a declarar a alcaldes.
El HuffPost ha hecho un vídeo tan bonito que os lo pongo y os nutrís.


Las claves del 20 de septiembre en Cataluña por elhuffpost

Ayer recibía Javi un vídeo de Albert Boadella, el dramaturgo catalán que fue uno de los impulsores de la creación de Ciudadanos, haciendo un monólogo sobre lo absurdo de pedir la independencia y tal. Es un monólogo divertido, y aunque después de este larguísimo post no os lo creáis, estoy de acuerdo con lo que dice. Pero ayer, después de la vergonzosa actuación del gobierno español en Cataluña, no era el momento de hacer ni compartir chistes, porque todo lo que ocurrió es un atentado terrible contra la democracia, y esa la compartimos todos, o eso creía yo.
Y voy a compartir un vídeo más y con él cierro el tema y y me dirijo a la plaza pública esperando las piedras de mi lapidación. Es de otro catalán que tampoco quiere la independencia; de un cómico que no le ve la gracia a lo que ocurrió el 20 de septiembre. Con todos ustedes, Andreu Buenafuente.